Por: Christian Raúl Martínez Estrada

Desde que el hombre se organiza en sociedades han existido los impuestos y se supone que son las aportaciones que los miembros de cada sociedad deben realizar para la estabilidad y mejora de su comunidad. Bajo esta óptica, lo normal sería que los impuestos se entregaran de manera voluntaria ya que, cada individuo, sabría que lo que aporte es para su propio beneficio; pero conforme las organizaciones humanas han evolucionado y se han desvirtuado, fue necesario que los impuestos se convirtieran en pagos forzosos y obligatorios dando inicio al juego del gato y el ratón entre las autoridades hacendarias que persiguen y los ciudadanos que se esconden para no pagar.

A lo largo de los años Hacienda se ha convertido en el terror de toda aquella persona que se dedica a cualquier cosa, en cualquier momento de cualquier lugar provocando que el ingenio humano aflore mediante formas legales como es la estrategia fiscal y formas no tan legales como la economía informal.

Anteriormente el golpeador de Hacienda, llamado SAT, hacía uso de ejércitos de verificadores, auditores y abogados para cada vez hacer más difícil a los contribuyentes el poder escaparse hasta que la tecnología le permitió hacer lo mismo pero de una manera más eficiente, barata y veloz.

La transformación del esquema tributario en México ha tomado casi 20 años y estamos entrando en la recta final de esta transformación la cual se llevará, tal vez, otro lustro.
La etapa en la que nos encontramos en este momento es la de usar las modificaciones anteriores para ejecutar acciones de supervisión. Desde mi punto de vista el cambio se dio, de manera muy resumida, así:

1. Fomento del dinero electrónico mediante el incentivo al uso de las tarjetas. ¿Te acuerdas de la campaña “BOLETAZO”? Donde, si usabas tus tarjetas, te podías ganar… un auuuutoooo!!! Y ¿sabías que esa promoción la creó y supervisó Hacienda por medio de los bancos?

2. Ya que la gente se acostumbró a usar los plásticos se dio el proceso de cambio de nóminas para que los trabajadores, en lugar de cobrar con cheque o efectivo, cobraran en tarjetas de débito.

3. Después comenzaron a desincentivar el uso del efectivo con el famoso IDE (Impuesto a los depósitos en efectivo). En esta etapa no estaba prohibido que manejaras dinero en efectivo pero hicieron que te saliera más caro usarlo.

4. Más o menos por esas mismas fechas y una vez que lograron que gran parte de los mexicanos estuviéramos bancarizados procedieron a lo lógico; eliminar el secreto bancario con lo que tuvieron acceso a toda la información de la gente en cuanto al dinero que movían. El problema es que, en ese entonces, la tecnología no les permitía revisar a todos al mismo tiempo y en todo momento.

5. El siguiente paso fue penalizar el uso del efectivo publicando la que es conocida como “Ley de Prevención de Lavado de Dinero” con la que, si vas a un banco a meter más de cierta cantidad de dinero, te tienes que confesar en la sucursal y firmar ciertos documentos para informar de donde lo sacaste, quién te lo dio, porqué te lo dio, etc.

6. A continuación, con el apoyo de la tecnología, diseñaron e implementaron el que fue, para mí, el cambio con mayor impacto de todos y que fue la Facturación Electrónica. Con esto lograron que esa chamba de supervisión no la tuviera que hacer el SAT sino que entre nosotros mismos nos echáramos de cabeza unos a otros convirtiéndonos de manera involuntaria pero obligatoria, en espías fiscales al servicio del estado muajajajaja (es mi risa de villano).

7. Actualmente que ya saben cuánto ganas (recuerda que los recibos de nómina son electrónicos también), cuánto recibes realmente, quién te lo pagó y porqué; están ahora en el proceso de concretar el último eslabón de esta cadena de vigilancia y se refiere al consumo. Están a punto de saber cuánto, donde, cuando, en qué y cómo gastas así como también a quién le debes y porqué tu acreedor te prestó. El buró de crédito cada vez está incorporando más información de tus deudas con cada vez más entidades.

Este último eslabón quedó, de hecho, ya listo desde principios de este año pero lo están afinando y será hasta el siguiente donde usarán toda esta maquinaria para rastrearte, ubicarte, agarrarte y torcerte. No me malinterpretes, yo me considero un ciudadano que prefiere un país que cuente con estado de derecho en el que todos cumplamos las leyes de manera correcta, incluidos los impuestos, ya que sin impuestos no puede existir un país. Mi incomodidad es que hagan todas estas estrategias para cobrarnos más a los mismos en lugar de simplificar los esquemas fiscales para que más personas se regularicen; recuerda que el miedo entre más nos toca de a menos.

La próxima semana te voy a explicar cómo todas estas estrategias lograron que el SAT haga lo que pretende y, estoy seguro hará, el próximo año. No te la vas a creer pero si quieres saberlo, y créeme que te conviene saberlo, léeme la próxima semana. Te vas a quedar con la boca abierta.

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