catedral morelia
A decir de dicho estudio, las deformaciones tendrían al borde del colapso a la catedral (Foto: FB/Kino The Husky)

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).-  “Es muy poco probable que haya agujeros debajo de la Catedral de Morelia, mucho menos túneles, (pues) la evidencia con la que contamos nos dice que no”, afirmó el profesor investigador, coordinador de la Maestría en Estructuras de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Guillermo Martínez Ruiz, quien, junto con un grupo de investigadores, ha atendido este tema desde 2009, cuando empezaron a evaluar la vulnerabilidad del edificio histórico.

Asegura que un análisis numérico realizado en la tesis de Maestría en Ingeniería “Análisis estructural de la Catedral de Morelia ante la posible presencia de discontinuidades antropogénicas en los estratos subyacentes a la estructura”, de Eduardo Reyes Negrete, bajo dirección de Martínez Ruiz, indica que es “muy poco probable que haya huecos, porque la Catedral habría sufrido deformaciones que la tendrían al borde del colapso”.

En el estudio se lee que, “dado que los macroelementos en los que se dividió para fines de diagnóstico la Catedral de Morelia representan de manera razonable su respuesta estructural ante peso propio y ante la demanda sísmica a la cual fue sometida, y dado que en todos los casos se presenta un comportamiento inadecuado debido a la presencia de los posibles túneles en el subsuelo, se concluye que es muy poco probable que tales estructuras pudieran existir físicamente y soportar sin problemas las 74 mil 747 toneladas de peso de todo el edificio, razón por la cual, para reforzar lo anterior, deberán realizarse varios estudios adicionales directos e indirectos que permitan dilucidar de manera contundente su posible existencia”.

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(Foto: Fátima Miranda)

El investigador Martínez Ruiz, quien también es colaborador del núcleo básico de la especialidad en Restauración de Monumentos Históricos de la Facultad de Arquitectura, considera que “sí hay discontinuidades allá abajo, pero dudamos que estén huecas; pueden existir, pero creemos que están rellenas con otro material; creemos que no están vacías, sí están dichas anomalías, ya se vieron, pero hay una duda razonable”, y se ofreció a trabajar con los tres niveles de gobierno desde la academia.

El especialista sugiere que se hagan otros estudios, tal como lo plantean las recomendaciones internacionales que establece el Comité Científico Internacional sobre Análisis y Restauración de Estructuras del Patrimonio Arquitectónico (ISCARSAH) del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), para que se realicen tareas interdisciplinarias y “no dar por bueno algo así, hasta realizar muchos y diversos estudios; ellos son expertos a nivel mundial; como europeos o asiáticos, tienen más experiencia, pues sus edificios son milenarios”.

Consultado al respecto, el secretario de Turismo de Morelia, Roberto Monroy García, dijo que están dispuestos a realizar los estudios que sean necesarios y afirmó que “no se hará lo que no se pueda hacer”.

Cabe recordar que el funcionario municipal ha dicho que la exploración de los espacios se hará con el equipo con que cuenta el Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Ooapas) para evaluar riegos.

Además, Monroy García ha reconocido que si los estudios no fueran favorables, también se informará al respecto a la ciudadanía.

“Si no se puede, le diremos a la gente si no hay condiciones, está colapsado, es de riesgo, no es un túnel, era cualquier otra cosa; lo que saquemos del estudio, lo vamos a decir”.

¿En qué consistió el estudio de análisis numérico?

De acuerdo con la tesis de maestría citada, de donde se extrajo un artículo que fue publicado en el XXII Congreso Nacional de Ingeniería Sísmica en noviembre pasado, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, se hizo un análisis estructural de la Catedral de Morelia considerando su interacción con los posibles túneles, partiendo de la información de los investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM, y se encontró que es muy poco probable que tales túneles existan desde el punto de vista de ingeniería estructural, ya que si existieran, no sería posible que soportaran su peso y la misma tendría daños estructurales muy graves.

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(Foto: Fátima Miranda)

En dicha tesis se aborda, en términos matemáticos, la posible existencia de los túneles, de los que se han hecho hasta el momento estudios geofísicos y de resistividad eléctrica y algo de georradar. Como conclusión se pudo obtener que, en caso de existir los túneles como los plantea la UNAM, la Catedral no hubiera tolerado los terremotos sucedidos en 2017 y anteriores.

“Si vemos bajo la puerta de la fachada que ve hacia el norte, ellos (los geofísicos de la Universidad Nacional Autónoma de México) presentan un túnel que está a 16.4 metros de profundidad hasta 25 metros, pero el hecho de que tenga un elemento arco en horizontal ya no hace trabajar como túnel, porque se deformaría. Del lado de la Plaza de Armas proponen otro, y por la fachada de la plaza Melchor Ocampo, hablan de otro túnel que estaría a una profundidad de 12 metros por 20 de ancho; pero luego elaboraron otro documento, en 2017, en el que cambian en mucho el primer estudio porque, según sus resultados, lo que encuentran ahora son estructuras tubulares”.

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(Foto: FB/ Kino The Husky)

Indicó que en la investigación se hizo un modelado matemático, que es el que presentó la información; “lo que hicimos, desde el punto de vista estructural y geotécnico, fue dividir la Catedral en cuatro macroelementos tipo, como rebanadas, la zona de transepto en donde está la cúpula, dos longitudinales y otro más en la fachada”.

El estudio considera la existencia de una cimentación de dos metros y no de siete, como se ha sugerido, “porque antiguamente así se construía un pedraplén, que es una losa de cimentación de mampostería”.

Guillermo Martínez explicó que “si los túneles estuvieran a siete o 16 metros tendrían que haber perforado eso, lo cual sería muy complicado”, debido a que un sondeo profundo realizado en el Centro Cultural Universitario indica que ya existe roca pasando los 19 metros, y a los 2 metros o 2.50 “aumenta la resistencia, pues es limo arcilloso muy compacto, lo que se conoce como tepetate, y los mantos freáticos están a diez metros de profundidad”.

Sobre los túneles, insistió: “Ojalá me equivoque, pero la evidencia que tenemos indica que no; es muy importante que todos los estudios se junten y converjan, y si todos coinciden, entonces sí hay que invertir”.

En este contexto, propuso un estudios de sondeo directo para determinar la estratigrafía, que es ‘la prueba de fuego’; “esas perforaciones son caras, cuestan de dos mil a tres mil pesos por metro, pero es la mejor evidencia, y así, “si estuviera relleno con un material más suave, se podría ver”.

¿En qué consistió el análisis numérico?

Los estudios se realizaron para conocer si soportaría la Catedral un temblor. Consideraron una demanda sísmica, un conjunto de temblores que pudieran impactar en esta zona; utilizaron 8 registros sísmicos del temblor del 7 de septiembre de 2017 y 9 registros del 19 de septiembre de 2017, que sí tuvieron un impacto sobre el patrimonio de Oaxaca, Morelos y Puebla; son estaciones de Puebla y de Ciudad de México, entre 80 y 100 kilómetros de distancia de los edificios al epicentro.

Se basaron en eventos con características similares que podrían presentarse en el futuro en la ciudad de Morelia utilizando espectros de respuesta con aceleraciones en Puebla y Morelos que alcanzaron más de una gravedad, lo cual equivaldría a, en un breve instante de tiempo, inclinar el edificio 90 grados, es decir, se vería sometido a su peso propio lateralmente.

Durante los sismos antes mencionados resultaron afectados edificios históricos, porque las amplitudes máximas se presentaron en un rango de periodos de vibración típico para estos inmuebles, que es entre 0.1 y 0.5 segundos, lo cual “fue un golpe gigantesco para el patrimonio; ese es el riesgo que corre Morelia con estos temblores, que son de tipo tensional o normales y que ocurren a 50 o 60 kilómetros de profundidad”.

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Posted by Drones Michoacán on Monday, August 20, 2018

Si hubiera huecos, la Catedral habría sufrido deformaciones que la tendrían al borde del colapso

El especialista ejemplificó que los sismos provocan desplazamientos “que con sólo unos centímetros generaría un daño brutal” en los edificios históricos, y dijo que en el templo de la Merced realizaron un estudio de su bóveda, que mide 6 metros con 70 centímetros de ancho, y descubrieron que el temblor del 19 de septiembre le podría haber derribado la bóveda si el desplazamiento lateral hubiera sido de 7 milímetros. Siguiendo ese ejemplo, descubrieron que en el modelo matemático de Catedral los desplazamientos hubieran sido en metros, si existieran los huecos.

“Hay zonas que se desplazarían .85 (punto ochentaicinco) metros o 1.37 metros; es motivo suficiente para decir que si hubiera túneles se hubiera deformado el suelo causando daños graves, se hubiera colapsado, se hubiera dado un hundimiento brutal y el pedraplén no hubiera soportado esa deformación porque no tiene varilla, es piedra sobre piedra, toda la estabilidad la debe a su peso propio”.

Enfatizó que la Catedral pesa cerca de 75 mil toneladas; “es un gigante, pesa lo que un edificio de 75 pisos de concreto o de acero; una sola torre pesa 15 mil toneladas, es abrumador, es exageradamente grande, pero no existen daños, está íntegra, no tiene problemas”.

Para cada temblor, están los desplazamientos horizontales y verticales, y con ese sismo ya se hubiera caído, pero no tiene deformaciones ni asentamientos. El desplazamiento permisible en la bóveda de Catedral sería de 3.52 centímetros, “arriba de esto habría daños graves; los desplazamientos que tuvieron (en el modelo matemático) para cada temblor, fueron incluso superiores, hasta de 5 centímetros. Los desplazamientos verticales con el túnel serían enormes, de hasta 3 metros; esos no los toleraría la Catedral”.

Estudio de vibraciones ambientales

Además, realizaron otro estudio en el que midieron vibraciones ambientales; con eso midieron el período de vibración del suelo, midieron con equipo acelerométrico, y alrededor de la Catedral, y midieron el ruido ambiental y se procesó con la técnica de Nakamura. “Si hubiera una perforación el período aumentaría con respecto a si estuviera relleno, y en los puntos en donde se hicieron los estudios de resistividad se encontraron períodos de suelo con valores de 0.20 a 0.30 segundos. Si hubiera túneles, ese período hubiera sido mayor”.

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(Foto; Museo Casa Natal De Morelos)

El profesor investigador afirmó que “los huecos tan grandes no podrían soportar el peso de la Catedral”; además, consideró que los túneles de Puebla “son pequeñitos” y que no tiene lógica que se hubieran construido antes de Catedral; “¿con qué sentido? A mí me surgen muchas preguntas, y si las trato de contestar como ingeniero estructural, no tiene sentido, y si se nos ocurre hacer estos mismos modelos matemáticos, pero con 5 agujeros, resultaría aún peor para la Catedral porque están arriba y son más; no sería posible”, concluyó.

 

Por: Fátima Miranda/CA