Antes, si ocupabas lana solo tenías dos opciones: O le pedías a un banco con el riesgo de que te cobraran muchos intereses o le pedías a un agiotista con el riesgo de que te rompieran las piernas. Conforme ha pasado el tiempo cada vez fueron apareciendo más opciones para que puedas pedir prestado.

Ahora, aparte de los bancos, te puedes acercar a casas de empeño, financieras, SOFOMES, crowdlending, etc. Por una parte es muy bueno que haya muchas alternativas, lo malo es que, dentro de esas alternativas no falta el gandalla aprovechado que hace negocios chuecos y termina perjudicando a los incautos que se acercan sin investigar de manera adecuada.

Cualquier institución o persona que se dedique a prestar dinero lo hace con un objetivo: recuperar más de lo que prestó, con la mayor velocidad que se pueda y corriendo el menor riesgo posible. Entonces, si al final el objetivo es hacer negocio porqué alguien prestaría sin recibir nada a cambio o asumiendo riesgos muy altos.

Con esta idea como base ponte a pensar si tienen sentido esos préstamos exprés que te dicen cosas como “te prestamos en 24 hrs sin consultar tu buró”. Si realmente hicieran eso ¿tú crees que en 24 hrs te pueden investigar para saber si les vas a poder pagar? Y si no lo hacen, te prestan y te vas sin pagarles ¿cuál sería el negocio? Como no revisan tu buró no saben cuánto debes ni cuánto acostumbras atrasarte por lo que te estarían prestando a ojos cerrados y sin conocerte. ¿Tú lo harías?

Si, aparte de todo esto, aun así decides ir a hacer un trámite con alguna de estas chafas, piratas y sospechosas empresas de préstamos, lo más probable es que te pidan que deposites el 10% del importe del crédito que estás solicitando supuestamente como “depósito en garantía” y si en este momento todavía no sospechas entonces te mereces que te hagan la tranza por baboso.

No tiene ningún sentido que te pidan que deposites si lo que estás tramitando es un crédito. Si hubiese alguna comisión o algo se la deben cobrar del mismo crédito y no de un dinero que tú metas.

Para que una empresa o institución se pueda dedicar a dar préstamos de manera legal, necesita estar registrado ante las autoridades quienes le darán el permiso si cumple con los requisitos y quedará inscrito en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES) para que cualquiera pueda validar que se trata de una empresa seria, regulada y supervisada que no te hará una jalada.

Si comienzas un trámite con una empresa que te ofrezca un préstamo y que no esté registrada en el SIPRES corres 2 riesgos principalmente:

1. Se van a clavar la lana que les deposites y se la van a pasar inventando excusas para no otorgarte el préstamo. Excusas como que está en revisión el expediente o que tienes que hacer un segundo depósito por algún nuevo concepto como membresía, manejo de cuenta o cualquier jalada.

2. El otro riesgo y que es, para mí, el más importante, es que les estás dando papeles e información personal. Con esa información tuya pueden cometer fraudes, sacar créditos bancarios a tu nombre o incluso generar empresas para lavar dinero y cuando las autoridades los detecten, ¿a quién crees que van a ir a buscar?

No sé si recuerdas un caso muy sonado en las noticias, hace unos años, donde Hacienda buscó y arrestó a una viejita porque debía más de 100 millones de pesos en impuestos que porque tenía no sé cuántas empresas que tenían ventas millonarias y no pagaban impuestos. Evidentemente, cuando la encontraron fue claro que se trataba de un robo de identidad pero el susto y los gastos en abogados nadie se los quitó.

Algo así te podría pasar si andas dando tu información y papeles a cualquiera que te los pida con la promesa de que te van a presta rapidísimo y sin checar tu buró así que ponte trucha.

Si tienes alguna duda específica que quieras resolver o tema que quieres que platique en este espacio pregúntame en mi correo inteligenciaenfinanzas@gmail.com, a mi twitter @RockBrokers o en www.facebook.com/rockbrokers/

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