Esa nave terminará su vida el próximo 30 de septiembre y luego investigarán sus imágenes captadas (Foto: ESA/Rosetta)

Ciudad de México (MiMorelia.com/Alfredo Martínez Martiñón).- Al llegar al final de su misión y de su vida útil, la Sonda Rosetta desaparecerá en el espacio. La fecha programada por la Agencia Espacial Europea (ESA) es el próximo 30 de septiembre, cuando realizará un descenso controlado para estrellarla sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Rosetta inició su travesía en 2004 con el objetivo de estudiar al citado cometa y ayudar a entender más de la formación de nuestro Sistema Solar. Durante muchos años persiguió a ese cuerpo celeste y ha enviado a la ESA información del mismo, gracias al módulo Philae que hizo aterrizar sobre su superficie en 2014.

La destrucción se debe a la distancia cada vez mayor de la sonda respecto del Sol y la Tierra. A medida que se acerca a la órbita de Júpiter, la energía solar que la alimenta y sus instrumentos es cada vez menor, al igual el ancho de banda utilizado para la transmisión de datos científicos.

“Estamos intentando incluir el mayor número de observaciones posibles antes de que se agote la alimentación solar. El 30 de septiembre finalizarán las operaciones de la nave y en ese momento los equipos pasarán a centrarse exclusivamente en cuestiones científicas. Al fin y al cabo, ese es el fin con el que se lanzó la misión y aún nos quedan muchos años de trabajo para analizar exhaustivamente todos esos datos”, indicó el científico de la ESA, Matt Taylor.

A diferencia de lo sucedido en 2011, cuando Rosetta entró en un periodo de hibernación de 31 meses durante el tramo más distante de su trayecto, esta vez la nave está desplazándose en paralelo al cometa. La distancia máxima del 67P/Churyumov-Gerasimenko al Sol, de más de 850 millones de kilómetros, es lo más lejos que jamás ha viajado.

En consecuencia, en el punto más alejado carece de energía suficiente para garantizar sus calentadores sean capaces de lograr una temperatura que permita su supervivencia, explicó la Agencia Espacial Europea en un comunicado.

Por eso, el último día de septiembre entrante, antes de perder contacto con la sonda, se provocará su destrucción. Sin embargo, durante el descenso para encontrarse a “su” cometa, se captarán numerosas mediciones únicas, de altísima resolución y gran valor para la investigación científica.

Todavía no deciden sobre qué región impactará Rosetta; pero se espera el golpe se produzca a unos 50 centímetros por segundo, aproximadamente la mitad de la velocidad de aterrizaje de Philae en noviembre de 2014.

En tanto, desde agosto los operadores de la nave comenzarán a cambiar su trayectoria para acercarse al punto más próximo del cometa, a lo largo de una serie de órbitas elípticas, en un proceso complejo, sobre todo las últimas seis semanas, de acuerdo al encargado del proyecto Sylvain Lodiot.

Una serie de maniobras específicas en los últimos días de la misión concluirán con un cambio de trayectoria final a unos 20 kilómetros y unas 12 horas antes del impacto, para que la nave inicie su descenso final, señaló la ESA.

Sin embargo, esa operación puede fallar. En mayo, la nave entró en el “modo seguro” a tan sólo 5 kilómetros del 67P/Churyumov-Gerasimenko, debido a una pérdida de rumbo del sistema de navegación provocada por el polvo del cometa; no obstante, logró recuperarse.

“Aunque estamos haciendo todo lo posible por garantizar la seguridad de Rosetta hasta ese momento, estos casi dos años de experiencia con el cometa nos han demostrado que las cosas no tienen por qué salir según lo planeado y, como siempre, tenemos que estar preparados para cualquier imprevisto. Este es el desafío definitivo para nuestros equipos y para la sonda, y será la mejor forma de finalizar esta increíble y exitosa misión”, apuntó otro integrante del proyecto de la ESA, Patrick Martin.

Imagen de la superficie del cometa (Foto: ESA/Rosetta)
Imagen de la superficie del cometa (Foto: ESA/Rosetta)