Esta mujer centenaria nació el 29 de noviembre de 1899 en Italia y ha recorrido 3 siglos (Foto: @GWR)

Italia (MiMorelia.com/Alfredo Martínez Martiñón).- Es la única persona en el mundo que en este momento ha visto pasar tres siglos. Tiene 116 años de edad y 175 días hasta este domingo; los Guinness World Records (GWR) ya la catalogaron como la de más edad en el orbe. Su nombre es Emma Martina Luigia Morano, quien tras enterarse del tema sólo atinó a señalar: “Soy tan vieja como las montañas”.

Nació el 29 de noviembre de 1899, en el ocaso del siglo XIX, en la localidad de Civiasco, en la región de Piamonte en el norte de Italia. Tuvo siete hermanos, cuatro mujeres, una de ellas, Angela, falleció a los 102 años de edad.

Emma Morano superó en Italia a Dina Manfredini, que vivió 115 años y 257 días, y falleció en el 2012. Apenas el 12 de mayo último se convirtió en la pobladora de la Tierra más longeva, pues esa fecha murió la estadounidense Susannah Mushatt Jones, a los 116 años y 311 días.

Así que ya es una celebridad mundial. Pero en Italia y otras naciones europeas su fama viene de tiempo atrás, con entrevistas y felicitaciones. Por ejemplo, para su cumpleaños 115 en noviembre anterior, el Papa Francisco le mandó un mensaje donde le deseaba “buena salud, serenidad de espíritu y todo tipo de bien”.

En la actualidad, esta mujer centenaria se encuentra bajo el cuidado de una persona dedicada a ello durante las noches, y otra a lo largo del día. También su médico Carlo Bava está al pendiente de su salud; la visita cada semana.

Pero ¿cuáles son sus secretos para vivir tantos años? Ella lo explicó con una dieta consistente en comer tres huevos al día, dos crudos y uno cocido, lo cual hace desde que un doctor le hizo tal recomendación en su lejana etapa adolescente en los albores del siglo XX, para tratar su entonces problema de anemia.

Igual incluye carne picada y pasta en su dieta diaria. Para desayunar, leche y galletas, y de vez en cuando toma un poco de brandy. Ingiere pocas frutas y verduras.

Se levanta a las 8:00 horas. Desayuna a las 11 de la mañana y cena a las 6 de la tarde. Después de cada comida, se echa una siesta y antes de acostarse consume algo.

Otro factor para su longevidad, expresó en varias entrevistas, es haber vivido “soltera e independiente” durante mucho tiempo. El amor de su vida fue un hombre que acudió a la Primera Guerra Mundial, y ya no regresó. Cree que murió en combate.

Luego se casó en 1926 con alguien que resultó ser un tipo violento. Tuvieron un hijo que murió en la infancia, a sus seis meses de edad, y entonces cansada de los abusos de su esposo decidió abandonarlo en 1938, una época donde eso no era bien visto.

No presentó dificultades para sobrevivir, ya que desde los 12 años de edad trabajaba para ayudar a su familia, en una fábrica de sacos de yute, y siguió en otros empleos hasta su jubilación hace 60 años.

Después de su separación, jamás volvió a casarse, por lo que no tuvo hijos. Hubo varios pretendientes a quienes no les dio ninguna esperanza. “No quise estar dominada por nadie”, argumentó Emma.

Hoy, en pleno siglo XXI su fama mundial llega a molestarla. Muchos periodistas acuden a Civiasco, cerca de la frontera con Suiza, a entrevistarla para arrancarle sus historias y secretos. “Estoy muy bien, estoy muy bien y durante mucho tiempo así será, estaré con ustedes”, afirmó en una de esas charlas periodísticas.

Y debe estar mucho tiempo para romper el récord mundial Guinnes de ser la persona que más edad vivió en el mundo, “título” ostentado por la francesa Jeanne Calment, quien murió a los 122 años y 164 días, en 1997.