lucero pacheco

La táctica es un procedimiento o una serie de reglas encaminadas a conseguir un objetivo o llegar a un fin.  La estrategia es un plan que comprende un conjunto de acciones específicas para conseguir el mejor resultado posible.

La política es pensamiento y acción, donde la táctica y la estrategia juegan un papel primordial para alcanzar los objetivos deseados.

Hablar de la pandemia es, sin duda, contrastar acciones emprendidas por los gobiernos. ¿Por qué los países europeos han logrado superar la crisis de salud y países de América Latina no han logrado domar la curva de contagios? Sin duda, habrá muchas variables a considerar. Lo que es un hecho es que este virus es un parteaguas entre lo que era el mundo en 2019, lo que es ahora y lo que será a partir de las decisiones que hoy tomen los gobiernos.

Son justamente esas decisiones a las que quiero referirme. El dilema para las sociedades y para los gobiernos ante esta pandemia es el mismo: a qué debemos dar prioridad, a la salud o a la economía. Y en esa ruta todo se evalúa, se contrasta, se mide, se arman y diseñan estrategias que empaten los intereses de la gente y que vayan encaminadas a tener la menor pérdida posible. En esa ruta hay quizás pocos gobiernos.

Es cierto que ningún gobernante puede asumirse con ventaja sobre la pandemia, porque esta crisis no ha llegado a su fin. Lo que tenemos hoy son dos tipos de gobernantes, los que han sabido enfrentar la crisis y los que se han sentado a esperar a que la crisis pase. La diferencia entre uno y otro es justamente el liderazgo, la táctica y estrategia.

Por ello, son muy reveladoras las mediciones que mes con mes publican las distintas encuestadoras del país, porque nos dan norte; en primer lugar, nos permiten medir lo que está funcionando y lo que no, dónde modificar o hacia dónde enfocar, y luego, también nos permiten conocer cómo califican los ciudadanos, a partir del trabajo, el despeño del presidente, del gobernador y alcalde en un territorio determinado.

En un primer acercamiento a la lectura de la última encuesta de Consulta Mitosfky para Michoacán, las cifras evidencian el crecimiento escalonado en la aprobación del gobernador ante el manejo del Covid-19; creció 18 puntos entre los meses de febrero y julio de este año. En las últimas tres mediciones, así ha sido su evolución: mayo, 32.1%; junio, 36.3%, y julio, 38.5%.

No debe sorprender que esta aceptación se vea reflejada también en otras encuestas, tal como la de México Elige, que en su reciente informe del presente mes ubicó al gobernador de Michoacán como el cuarto gobernador mejor evaluado, de los 32 que tiene el país, en aprobación ciudadana por el manejo de crisis del coronavirus.

Esto significa casi 20 puntos por encima de la calificación del presidente López Obrador, quien apenas logró 59.4%.

El mandatario michoacano superó a otros gobernadores que han venido teniendo las mejores evaluaciones en la actual contingencia, como Mauricio Vila, de Yucatán, o Claudia Pavlovich, de Sonora.

Más allá del debate, ésta es una crisis donde prever el final es más que aventurado. Por eso contará mucho la forma en que quien nos gobierna asuma la parte que le toca, en los tres niveles, con táctica, estrategia y liderazgo.

A la vuelta de la esquina habrá costos sociales y políticos altos. La forma en que los gobiernos reaccionan ante la pandemia en medio de las crisis de salud y económica evidencia al mal o buen gobernante. Al tiempo.