Me alegra mucho saludarles a todos. Seguimos con los cuidados necesarios, con ocasión de la pandemia y buscando siempre cómo adaptarnos a esta nueva modalidad. Les agradezco a todos el que nos sigan a través de los medios de radio, televisión, de Internet y que podamos seguir fomentando entre nosotros el afecto y el cariño de quienes compartimos la misma fe en Jesucristo, nuestro Señor.

Quiero referirme a este inicio del mes de noviembre, que en nosotros, entre nosotros, siempre tiene esa connotación de evocar a todos los santos y a todos sus fieles difuntos.

La Iglesia, el primero de noviembre nos hace conciencia de todos aquellos hermanas y hermanos que con su vida han encontrado la presencia de Dios y han alcanzado la santidad. En este día unámonos a todos nuestros familiares, amigos, sacerdotes, religiosas, todas las personas a quienes hemos identificado que con su testimonio de vida nos han ayudado a encontrar un camino para llegar a Dios y que, así como ellos confiamos, se encuentren gozando de Dios, también nosotros sigamos anhelando ser santos, porque tenemos a Dios como parte muy importante de nuestra vida y nos dejamos guiar y conducir por el evangelio de Jesucristo junto a los santos, a todos los santos, recordemos a nuestros hermanos difuntos, acordémonos de todos los familiares, los papás, los hermanos, los esposos, las esposas, todos aquellos que han sido llamados a la casa del Padre hoy de una manera muy especial, tengamos presentes a todos los hermanos que han perdido la vida por verse contagiados de Covid-19. Que podamos pedir a Dios por su eterno descanso, podamos sentirnos orando por ellos y también orando por quienes se encuentran todavía contagiados de la enfermedad y defendiéndose entre la muerte y la vida, y de una manera muy especial, hagamos oración por todos los familiares, los amigos, las personas más cercanas de quienes han muerto o de quienes se encuentran enfermos por Covid.

Que tengamos todos consuelo, fortaleza y nos llenemos de esperanza ante esta realidad.

Vivamos con un espíritu profundo de fe, este Día de Todos Santos y esta conmemoración de los Fieles Difuntos, que en esta oración nos consuele, nos fortalezca, nos llene de esperanza y nos impulse a seguir viviendo de la mejor manera, respondiéndole al Señor.

Les bendigo con mucho cariño, el Señor este con ustedes. La bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes. Florezcan para siempre. Amén.