Maraca y Pandereta, una historia en Do Mayor (Foto: Cortesía)

Por: Héctor Jiménez/@Hectorjjmm

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Miembros del Colectivo Cronopio expusieron que, durante los meses de octubre y noviembre del 2016, tuvieron que cancelar algunas funciones de su obra de teatro y danza clown Maraca y Pandereta, una historia en Do Mayor, debido a que el público los rechazaba por sus atuendos de payasos.

En conferencia de prensa, la directora e intérprete Liliana Fraga Izaguirre, recordó que durante un periodo de aproximadamente un mes su público comenzó a diminuir, recibieron gritos de rechazo en las comunidades que visitaban y estuvieron cerca de sufrir agresiones físicas.

«Al final de una función nos dijeron que llegó nada más un 20 por ciento de la gente que normalmente llega y que estuvo genial. Pero estábamos completamente rodeados y, si hubiéramos hecho un movimiento en falso, la gente se nos hubiera echado encima», recordó el intérprete José Ramón García Pérez, sobre una presentación en el municipio de Jungapeo.

Los actores atribuyeron estos casos al fenómeno nacido en Estados Unidos y expandido a otras partes del mundo, donde personas disfrazadas como payasos aparecían en la noche y perseguían a la gente, sin razón aparente y generando una reacción de terror. Agregaron que a esto se suma además la imagen negativa que tienen los payasos culturalmente y que se ha creado en películas de terror, así como de frases como «Si no te portas bien, te va a llevar el payaso», que algunas madres dicen a sus hijos.

De acuerdo con los miembros del colectivo, a partir del día 2 noviembre sus funciones comenzaron a regresar la normalidad y actualmente tienen una buena respuesta de niños de comunidades marginadas que, aunque nunca han tenido contacto con el teatro, al final de una función se acercan a abrazar a los actores.

Adicional mente, la directora ahondó en que en sus presentaciones se han encontrado que gran parte del público no conocen el genero del clown y solamente han tenido acercamiento a los actos convencionales de payasos que se centran únicamente en el humor y a menudo en un humor no recomendable para menores de edad.

«Hay gente que se nos acerca y nos dice ‘¡Qué maravilloso, porque yo pensé que iba a ser como esos payasos que se presentan en equis lugar en la calle y no, en realidad me hicieron que me diera cuenta que es algo completamente distinto y que de entrada es familiar’. Yo creo que la gente sí ve la diferencia», comentó Fraga Izaguirre.

Liliana Fraga y Ramón García (Foto ACG)

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