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CDMX (MiMorelia.com).- A pesar de que los crudos datos no son necesarios para que los ciudadanos mexicanos puedan comprender la magnitud de la crisis tampoco están de más, y aunque todavía el instituto de estadística nacional solo puede ofrecernos los datos del PIB del tercer trimestre las estimaciones preliminares para todo el año no son nada buenas, superando incluso las caídas de pasadas crisis.

Y es que nada afecta de manera tan global a una economía como una pandemia, ya que al lógico miedo que provoca el enemigo invisible hay que sumar las medidas de cuarentena, que por su propia naturaleza ralentizan, cuando no detienen completamente, el funcionamiento normal de la economía, reduciendo el caudal de dinero que afluye a las arcas públicas y repercutiendo esto mismo en la inversión en infraestructura, la educación o la sanidad.

Optimismo tras la catástrofe

Como después de cada gran caída tiene que llegar un periodo de optimismo y crecimiento (no olvidemos que a la primera guerra mundial le siguió el periodo conocido como los locos años veinte, algo que parece va a repetirse exactamente un siglo después), esta vez no iba a ser menos, y tanto para México como para el resto del mundo empiezan a verse no sólo síntomas objetivos de recuperación, sino también un subjetivo -y sano- optimismo en el futuro.

Entre las previsiones de crecimiento de los organismos internacionales encontramos la del FMI, cuya última previsión para la economía mexicana es de un crecimiento del 4,3 po ciento, que justifican en que las previsiones para su vecino del norte también han mejorado -y nada como tener una locomotora al lado para que tire también de nuestra economía-, mientras que para el Banco Mundial México crecerá un 3,7 por ciento y un 3,6 por ciento para la OCDE. Las previsiones de la institucionalidad mexicana son aún más optimistas, ya que el Banco de México considera que el PIB crecerá este año un 5,3 por ciento.

Posicionarse para la recuperación

Otra de las características de las épocas que siguen a una catástrofe es el aumento de las oportunidades de inversión, al fin y al cabo hay mucho que reconstruir, en el momento actual no son infraestructuras destruidas en una guerra sino que son el tejido productivo y la confianza que posibilita el movimiento de capitales.

Para invertir existen multitud de métodos, desde la participación en los parqués bursátiles, hasta el trading online con el uso de plataformas como MT4 que ofrecen algunos brókeres online -que ayudará a minimizar los riesgos asociados al apalancamiento con herramientas como la protección frente al saldo negativo- el micromecenazgo de pequeños negocios locales o no (hace tiempo que cualquier inversor puede invertir pequeñas cantidades en proyectos interesantes gracias a internet y ganar dinero a la vez que se ayuda a otros a prosperar) hasta el refugio del capital en valores tradicionales, pero lo fundamental es que se utilice siempre un dinero que no sea necesario para los pagos del día a día y que la inversión se realice sobre activos o actividades que o bien se conozcan o bien se esté en disposición de conocer.

Pero no solo los inversores individuales o institucionales se están moviendo de cara al 2021, el gobierno mexicano también lo está haciendo, y lo hace vía presupuestos, que es como los gobiernos invierten el dinero recaudado de sus ciudadanos.

Unos presupuestos deficitarios por los efectos del COVID-19

El presupuesto federal para el 2021 será de 6 billones 290 mil millones de pesos, que por culpa de los reducidos ingresos que la pandemia ha provocado arrojará un déficit de más de 700 mil millones de pesos, todo ello a pesar de ser ligeramente más austero que el presupuesto para el 2020 -un 0,3 por ciento menor-.

El grueso del presupuesto se invertirá en educación, seguridad pública y la inversión en aquellos sectores que más pueden facilitar un retorno lo más rápidamente posible a la normalidad previa al COVID-19, según se desprende del dictamen que la Cámara de los Diputados hizo público tras la aprobación por mayoría absoluta de los miembros de la cámara baja del poder legislativo, votando a favor 297 miembros por 134 que votaron en contra, siendo el total de abstenciones de cero.

fgmm