Andrea Cambrón Hola Morelia

José Antonio Vargas tiene 38 años y nació en Valle de Santiago, Guanajuato. Su padre; J. Guadalupe Vargas luego de trabajar por muchos años en Estados Unidos, se jubiló y actualmente vive en México.

Fue en los años 80, en la época que el ex Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan impulsa la Amnistía Internacional, la cual transformó la situación migratoria de alrededor de 3 millones de indocumentados. La “Amnistía Reagan” fue determinante en la vida de la familia Vargas García.

Para 1986, el padre de José Antonio, logra beneficiarse con dicha reforma y comienza a tramitar “los papeles” para su familia. Dichos documentos tardan casi diez años en aprobarse y es en 1995 que José Antonio pisa por primera vez, el suelo americano. Tenía 13 años cuando llegó a Texas, acompañado de su hermano mayor; Juan Manuel.

Su papá, trabajaba cuidando caballos en un rancho de la localidad, por lo que José Antonio, siendo un adolescente aprendió a “mover los brincos” es decir; a acomodar los palos que se utilizan como barreras, durante los saltos de caballos.

José Antonio ingresó al octavo grado de Junior High School y recuerda que el proceso de adaptación le fue muy difícil, por no hablar inglés y por enfrentarse a una cultura diferente.
“Yo no hablaba mucho con las personas. Me ponía muy nervioso. Me fue muy difícil aprender el idioma, me sentía incómodo, así que yo era muy solitario”.

Luego de dos años de estudiar en Texas, a su padre lo envían a trabajar a Memphis Tennessee, por lo que este movimiento de trabajo significa cierta inestabilidad familiar, por lo que la señora Eva, José Antonio y su hermana regresan a México, pero este regreso tan sólo sería por un año.

Ya con 17 años, José Antonio hace maletas en México y vuela hasta Tennessee y comienza a trabajar al lado de su padre, es aquí donde aprende a bañar a los caballos, a cortarles el pelo y a convertirse en caballerango.

Los shows de caballos existen en varios países del mundo y se realizan en algunos estados de la Unión Americana, por lo que luego de Memphis, el joven Vargas García se traslada a Lexington, Kentucky, después a otro rancho en Florida, adquiriendo más experiencia en shows y competencias de caballos, desde el cuidado de los animales, la logística de traslados, el manejo de la carrocería, entre otros.

José Antonio habla estupendamente bien de Skara Glen Stables, muy reconocido en Florida y donde tuvo la oportunidad de trabajar durante algunos años “fue una experiencia muy bonita, me pagaban muy bien por todo lo que había aprendido y lo que ya sabía hacer, además de que seguí aprendiendo, pues había personas con más experiencia que me enseñaron más sobre mi trabajo. Los dueños nos trataban muy bien. El rancho era muy lindo. Vi cosas que me impresionaron. Era un lugar muy lujoso. Estuve muy a gusto, muy confortable. La forma de tratarnos era muy buena” recuerda.

La situación laboral de los caballerangos puede ser muy buena económicamente hablando, sin embargo, andan de un estado a otro, incluso, de un país a otro, viajando con los caballos para presentarse en diferentes shows o festivales internacionales. El reto es lograr establecerse a nivel personal y familiar.

Es por ello, que el hermano mayor de José Antonio; el señor Juan Manuel, lo anima a mudarse a Nueva York, a un pequeño pueblo llamado Water Mill, donde le ofrecieron la oportunidad de quedarse a trabajar ahí, de manera más estable, sin tener que viajar tanto, como hacía en anteriores trabajos.

Es el rancho de Meadow View, el lugar donde actualmente trabaja José Antonio y se hace cargo de ayudar a las yeguas a que nazcan las crías, por lo que disfruta de su trabajo, pues los caballos han sido su vida, hasta el día de hoy.

Su labor es cuidar a las yeguas en todo su proceso de preñez hasta que nacen los caballitos y se quedan bajo su cuidado unos 8 meses más, hasta que estos pequeños equinos son trasladados a otro rancho en Kentucky, donde comienzan a trabajarlos, a montarlos y entrenarlos para convertirlos en caballos de carreras.

De México, dice extrañar a sus padres, los lugares, la comida y la gente; asegura que para su futuro, desea trabajar más tiempo en los ranchos y poner un negocio en México que le permita vivir. Su vida la visualiza en el campo, en Valle de Santiago.

Andrea Cambrón
@laentrevistaconandrea