Una vista panorámica

Tal vez nunca imaginamos ver a los vándalos tomar el Capitolio, sede de los legisladores en Estados Unidos instigados por un presidente ni ver a los porros magisteriales, conducidos sabemos por quién, quemar las puertas del Palacio Legislativo en Morelia hace tiempo.
Hay que nombrar las cosas por su nombre: se trata de crímenes que hay que condenar.
La actitud de la gente ante estos hechos varía mucho: hay multitudes indiferentes, hay gente que aplaude a los vándalos y los justifica, la verdad es que son criminales que destruyen.

El presidente contra el vandalismo en el Capitolio no se pronuncia porque no tiene la jerarquía de valores inscritos en el corazón del homo sapiens, su sistema de valores es su “yo”. Está cegado como muchas otras personas por la pasión del poder y del dinero, actúan por conveniencia .

Estamos atónitos de la actitud de Donald Trump que nos parece reprobable, pero él no es el único caso en el mundo, hay muchos, es pandemia.

Así el presidente de la gente de MO–NA quiere acabar con las instituciones democráticas como los órganos autónomos, el INE, el ÍFETEL… Es vandalismo en sentido figurado.

La sabiduría de lo alto

Hay que tomar opción con la razón y no con las vísceras… El hombre debe guiarse no por el momento y la conveniencia sino por un sistema de valores, una jerarquía.

Hay principios que son inmutables e intocables, son valores más allá de las circunstancias, los filósofos escolásticos, en la línea de Aristóteles, los llaman metafísicos.

Estos valores están fundados en bases inconmovibles, en Dios e inscritos en la naturaleza y dignidad congénita de la persona.

Es necesaria una jerarquía de valores bien definida para no actuar según el momento y la conveniencia e ir dando bandazos.

Puede cambiar el nombre según el tiempo y la cultura pero los conceptos y su verdad no.

Los hombres se dan a veces una pretendida jerarquía según su “ego”, sus preferencias y conveniencias, en su retórica aceptan los valores y principios tradicionales pero se apartan de lo que estableció el Creador y grabó en las entrañas de las criaturas. Se mueven en un espacio de falsedad, de hipocresía, es sólo retórica vana de un país bananero .

Son engañosos, tarde o temprano se descubre el vacío y la mentira y se vuelven contra la persona y la sociedad. abundan los casos en la historia pasada y presente. Al final siempre se descubre su maldad con resultados funestos, desastrosos. Ahí están las dictaduras como Venezuela.

Hay escuelas e instituciones que defienden estos principios, su orden y jerarquía, hay pensadores y creyentes .

El principio fundamental: hay que evitar el mal y hacer el bien. el bien y el mal están por encima del individuo y del presidente, se imponen al hombre.

Ante la clase gobernante que es capaz de estos hechos, de lo peor, hay que tomar una distancia crítica frente al presidente, así se trate de amlovers. Afirmaba el gran genio Aristóteles: amicus plato sed magis amica veritas, es mi amigo Platón pero es más amiga la verdad. Es hora de despertar, urge tomar conciencia: son indispensables los valores del hombre inteligente y libre, es el orden que nos salvará.

Ante las elecciones, el electorado y cada ciudadano debe despertar a su dignidad y al ordenamiento que dispuso su Creador de manera definitiva y grabó en sus entrañas. De ahí depende su excelencia y su dignidad.

Urge ayudar a los demás a recuperar su sabiduría, su dignidad, su respeto así podrá actuar con libertad y promover el orden público .

Por la educación formal y el diálogo amistoso y rico se puede ayudar a los demás.

Debemos ser capaces de conocer el mal, señalarlo y condenarlo, por encima de modas y poses, de afinidades con grupos, de ideologías.

Es una manera de liberar al humilde del abuso de los sabihondos, de la opresión de los poderosos, de denunciar el abuso de las autoridades, liberar al humilde para que defienda sus avances democráticos, su genuina libertad y progreso.

Hay que dar la mano al humilde para que se levante y defienda sus instituciones, sus libertades contra la dictadura y el populismo.

Debemos defender la persona y sus derechos del poder de los jefes: que no se aprovechen de su pobreza e ignorancia, que no los humillen con regalitos que no son tales.