Este 23 de marzo se cumplen 23 años del día en que de manera cobarde callaron a uno de los más destacados políticos

Por: Miriam Arvizu

https://www.youtube.com/watch?v=UiuWe-Y-PtM

Ciudad de México (Rasainforma.com).- El 23 de marzo de 1994, es la fecha que marcó el rumbo político de México y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras el asesinato del candidato a presidencia de la república, Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Eran las 17:12 horas, en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California, en un mitin que reunió a más de cuatro mil personas, cuando un ataque a balazos acabó con su vida al recibir disparos en el cráneo y el abdomen, presuntamente de manos de Mario Aburto Martínez, quien fue aprehendido en el sitio.

La muerte de Colosio Murrieta se considera el primer magnicidio cometido en México desde el asesinato de Álvaro Obregón en 1928. Por el enrarecido ambiente político en el que sucedió, además de los errores, omisiones y desatinos que se cometieron en el curso de la investigación, este caso generó grandes sospechas e incredulidad entre la población.

Este 23 de marzo se cumplen 23 años del día en que de manera cobarde callaron a uno de los más destacados políticos y candidatos a ocupar la silla presidencial, este jueves, el exdirigente nacional del tricolor, Manlio Fabio Beltrones recordó al sonorense, a través de su cuenta de Twitter, @MFBeltrones, en donde describió a Colosio como su entrañable amigo.

El dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, en su cuenta de Twitter también recordó a Colosio como un ciudadano ejemplar y un político admirable.

La Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) también lo recuerda.

https://twitter.com/PRI_Nacional/status/844941881368752129

Cabe recordar que en aquel año de 1994, al acto multitudinario se esperaban entre mil 500 y dos mil personas, mientras que en Lomas Taurinas ya se encontraban entre tres mil 500 y cuatro mil, casi el doble de lo que estimaron los miembros de logística y seguridad.

La mayoría de los asistentes eran integrantes de comités del Programa Nacional de Solidaridad, agrupaciones políticas y grupos populares del PRI. Su esposa, Diana Laura Riojas, llegó al mismo sitio una hora después.

Ahí Colosio Murrieta ofreció su último discurso, aquí un fragmento del mismo: “Un gobierno responsable es aquel que sirve a todos sin distingo de partidos políticos. Un gobierno responsable es el que está cerca de la gente. Un gobierno responsable es que el escucha y el que atiende el reclamo popular. Ese es el gobierno responsable que los priístas queremos encabezar. Por eso quiero ser presidente de México. Aquí en Tijuana, como en Baja California, ¡vamos a ganar!… Vamos a ganar porque sabemos lo que es la competencia política… ¡lo que sí rechazamos es la incompetencia política!”.

A 23 años del homicidio, la opinión popular sigue siendo la misma, que se trató de un complot orquestado y dirigido en el seno del propio PRI, ordenado directamente por el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, a través de su jefe de asesores, José María Córdoba Montoya. Sin embargo, el último fiscal del caso, Luis Raúl González Pérez, estableció que no existen evidencias sólidas para señalar a nadie más que Aburto Martínez, como único autor intelectual y ejecutor del crimen, y por ello el gobierno considera cerrado el caso desde el año 2000.

Discurso del 6 de marzo, sentencia de muerte

Colosio Murrieta y su equipo decidieron relanzar la campaña en la ceremonia del 6 de marzo, en un evento de masas en el Monumento a la Revolución. Numerosos analistas políticos afirman, que el discurso que leyó ese domingo significó un punto de ruptura de Colosio con Salinas de Gortari, como una suerte de separación padre-hijo; los más suspicaces señalan que fue su sentencia de muerte.

Con un componente emotivo inspirado en el “Yo tengo un sueño” de Martin Luther King, ideológicamente el discurso no se alejó de las tesis del liberalismo social esgrimidas por el salinismo desde 1988, enfatizando valores como democracia, reforma política, nuevo federalismo y soberanía. Lo políticamente significativo fue que propuso un distanciamiento del PRI con el gobierno, estableciendo límites constitucionales al presidencialismo, dándole más facultades al Congreso de la Unión, lo que significaba una reforma profunda al sistema político e implícitamente criticaba y representaba un rompimiento de Colosio con el régimen que lo había encumbrado.

Aunque es creencia popular que ese discurso le costó la vida, en el pasado, Colosio ya había criticado al presidencialismo. En 1990, cuando era dirigente nacional del tricolor, durante un evento multitudinario realizado en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, llamó a “poner punto final a la perversión política de las decisiones cupulares y centralizadas, la imposición y la antidemocracia”. En el marco de la 14 Asamblea Nacional de PRI, expresó su deseo de “transformar nuestro partido para que prevalezcan los métodos democráticos, se desechen el autoritarismo, la política burocrática, los dogmatismos y la arbitrariedad”.