La pequeña ya aprendió a maniobrar y nadie la para en su paso por la casa (Foto: YouTube)

Por: Alfredo Martínez Martiñón/@martinezmartion

Canadá (MiMorelia.com).- A sus 13 meses, Evelyn se moviliza por todos los rincones de la casa en una pequeña silla de ruedas, pues sufre una parálisis permanente a causa de un tumor canceroso. Pese a eso, la pequeña sonríe y ya realiza muchas cosas. “Quiero que ella crezca sabiendo que puede hacer lo que quiera, nada podrá detenerla”, señala su papá Brandon Moore.

Eva, como la llaman de cariño, nació saludable, pero a los cuatro meses de edad experimentó problemas en la cadera. Los médicos descubrieron un neuroblastoma, manifestado en una protuberancia que salía de su columna vertebral.

Dicho cáncer se encontraba en etapa avanzada y los doctores no pudieron extirparlo. Le aplicaron quimioterapia; sin embargo, tras el tratamiento, la bebé sufrió una parálisis de la cadera hacia abajo, lo cual le impedirá moverse a lo largo de su vida.

“En casa lloro todo lo que puedo, pero cuando vuelvo a la clínica soy la mamá más fuerte del mundo”, expresa su mamá Kim Moore.

Fue así que sus padres decidieron hacer una silla de ruedas adaptada al cuerpo y tamaño de Evelyn. Buscaron en Internet y con apoyo de la Casa del Árbol, una zona de juegos infantiles en la ciudad canadiense de Edmonton, la construyeron durante una noche y constituyó uno de los mejores regalos a su hija.

Al principio le costó trabajo a la pequeña maniobrar. Ahora ya nadie puede detenerla, y a su año y un mes de vida va de un lado a otro en la vivienda, con gran técnica en el movimiento de los brazos. Incluso le pusieron una especie de “topes” para frenarse.

“Ella luce como un adulto o como un niño más grande en esa silla de ruedas. Lo mejor es que esto le ha permitido explorar el mundo, lo que un niño con su condición jamás podría hacer”, apunta el oncólogo de la menor, Bev Wilson.

Además, aplaude la idea del matrimonio Moore, porque su ejemplo puede servir de inspiración para otros padres, cuyos hijos sufren de algo parecido.

“Y es que quiero una vida normal para mi hija, que tenga su total independencia”, subraya Kim, ahora ya con mayor tranquilidad luego de recibir la devastadora noticia acerca de la salud de Eva, quien sigue recorriendo, de momento, su pequeño mundo con una sonrisa por delante.