areli navarrete mimorelia

Vamos a ver el lado bueno del revuelo que generó WhatsApp con la actualización de las condiciones del servicio y la política de privacidad de la aplicación: todos están analizando y hablando del tema, lo cual es muy bueno, porque por primera vez muchas personas se interesan en el cuidado de los datos personales.

De esta forma, en distintos medios de comunicación y redes sociales se ha comentado sobre estos cambios, que proceden una vez que aceptemos la actualización, entre ellos está que WhatsApp comparta los datos personales con terceros para conocer mejor a los usuarios y poder ofrecerles productos de acuerdo con sus preferencias (algo no nuevo que ya realizan diversas plataformas y empresas como Facebook).

Pero lo interesante de lo que ha sucedido es que toda esta información que ha circulado sobre las actualizaciones ha hecho migrar a los usuarios a otras plataformas, y lo curioso es que la mayoría de ellos instalaron nuevas aplicaciones sin leer las políticas de privacidad; simple y sencillamente lo hicieron porque todos así lo estaban haciendo.

Y justo esto quiero comentar el día de hoy en esta columna. Ya sea WhatsApp, Signal, Telegram o cualquier otra, todas las aplicaciones recaban datos personales en menor o mayor medida; por ejemplo, el hecho de tener que registrar un número celular para crear las cuentas implica otorgar información.

Entonces, ¿qué es lo que debemos cuidar o qué hace diferente una aplicación de otra si todas recaban datos personales? La respuesta es conocer cómo van a tratar esta información y eso lo sabemos a través de las políticas de privacidad, por eso, aquellos que se cambiaron de una aplicación a otra, independientemente de cual sea, debieron haber leído con calma estas políticas para conocer qué información personal recaban, cuál de ésta se comparte con terceros y para qué, qué medidas de seguridad de la información implementan, quién la tiene, entre otros temas. El problema no son las aplicaciones, el problema es que consentimos el uso y transferencia de los datos personales sin siquiera darnos cuenta de ello.

Si tenemos más de una aplicación instalada en los dispositivos móviles y si hacemos uso de buscadores, seguramente muchos de los datos que ahora nos preocupan por el uso de WhatsApp ya los compartimos previamente.

Por eso, lo importante es que aprendamos sobre autodeterminación informativa. A qué me refiero: al derecho de las personas de determinar el uso y destino de su información de carácter personal. Es decir, sólo de nosotros depende quién tiene y no información personal, por lo que la responsabilidad de su protección estriba, en primer momento, en nuestras decisiones. Aceptar avisos, condiciones y políticas de privacidad va más allá de un “clic”; esta acción no debe llevarse a cabo en dos segundos, sino en el tiempo que sea necesario hasta estar seguros de que los datos personales y, con ello, nuestra integridad, estarán seguros.