Tenemos la responsabilidad de aglutinar a la sociedad en torno a nuestro proyecto y es lo que hemos empezado a hacer con estas asambleas (Foto: Archivo)

Por: Eduardo Pérez Arroyo y Juan Carlos Osio Laris

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La conversación inicia con las historias de la cantautora chilena Violeta Parra, de los exiliados de todo el mundo, del bar La Enramada. De pronto, sin aviso, Yeyo Pimentel aterriza en el tema toral en el México de los últimos meses:

“Debemos convencer a los mexicanos de que en Morena no somos los malos”.

Directo, con una capacidad de crítica –y autocrítica– que históricamente escasea entre una izquierda que sustenta su bagaje teórico más en las consignas que en la reflexión y los libros, Yeyo amplía su análisis.

“Necesitamos superar el miedo a Morena, un miedo que viene de dos vertientes: o se da naturalmente, o es un discurso de la derecha. Debemos buscar los caminos para cambiar esta percepción”.

Como pocas veces, acepta hablar con la prensa. Le explicamos: por tratarse de una de las primeras entrevistas de Morena, no haremos preguntas inquisitivas. Solo por esta vez. Que a cuatro meses de la llegada de Andrés Manuel López Obrador –acaso el hecho político mexicano más trascendente de las últimas décadas– todavía corresponde dar el beneficio de la duda. Esta vez, le explicamos, se busca dar a conocer los ejes programáticos de Morena en Michoacán, saber cómo aterrizarán sus propuestas, invitarlos a mostrar acciones concretas.

Con paciencia, ofreciendo café, Yeyo Pimentel explica los ejes programáticos de su partido, aterriza propuestas y muestra sus acciones.

¿Cuáles son los ejes rectores de Morena en Michoacán?

—No solo en Michoacán, sino a nivel nacional, nos regimos por cuatro ejes. Primero: el combate a la corrupción, algo vital para transformar al país y al estado. Segundo: la austeridad. Si no somos austeros, sencillamente nos quedaremos sin viabilidad financiera. Tercero, a un nivel más inmediato: la indispensable coordinación entre los distintos niveles de gobierno, que en este momento está rota por intereses políticos y egos estúpidos. Y cuarto: la viabilidad financiera. A este ritmo, quien gobierne el estado en 10 años no tendrá posibilidades de gobernar.

De manera concreta, ¿qué proponen para hacer viables estas propuestas?

—Tenemos varias propuestas. Primero, instaurar la austeridad. Propusimos un esquema para reducir los gastos del gobierno, pero que en el Congreso no pasó. Después presentamos una propuesta para tener más austeridad en el Congreso. Tampoco pasó. Queremos lograr la austeridad y combatir la corrupción, pero generalmente nuestras propuestas son rechazadas en el Congreso…
Propusimos que en los congresos los diputados se redujeran el sueldo a la mitad —enumera—, que ya no tuvieran camionetas, que se acabaran los privilegios, las tarjetas, los asesores fantasma o los que no, todo… pero el PAN, el PRI y el PRD se fundieron en un partido único porque lo de nosotros es una locura. Pero sí hacemos la labor ejecutiva para que lo que nosotros decimos en blanco y negro pueda proyectarse.
Para graficar las trabas que ponen los demás partidos cita el ejemplo de Tabasco.
—En Tabasco, en donde Morena tiene todas las mayorías y la gubernatura, a partir de septiembre de 2018 los diputados ganan 45 mil pesos. El hecho es que en cada trinchera ya estamos haciendo lo que nos corresponde como partido.

Pimentel enarbola las nuevas estructuras de vigilancia al interior de su partido como muestra de más acciones concretas.
Capacitamos constantemente a nuestras autoridades para que sean coherentes con los valores que defendemos. En el partido tenemos una comisión, que se acaba de instalar, destinada a revisar con lupa todo lo que hacen nuestros actores políticos. Una especie de contraloría interna. La llamamos Comisión de Buen Gobierno.
El objetivo, asegura, es complejo pero muy claro: terminar la corrupción.
Es muy difícil —reconoce.

El día de esta entrevista los normalistas de Tiripetío interrumpieron el paso del tren. El tema es inevitable.

Más allá de las incomodidades, del rechazo que en general los normalistas provocan en la ciudadanía, ¿cuál es la visión de Morena respecto de los normalistas?
—Quiero ser claro: tenemos la obligación de transformar la cultura política del país. Y eso implica combatir desde las prácticas de corrupción hasta las prácticas de chantaje.
La corrupción y el chantaje nos han llevado históricamente a una confrontación entre fuerzas políticas —continúa— y no podemos seguir atorados con eso. Ese tipo de prácticas no son el camino para resolver los conflictos. La misión de Morena es buscar que las prácticas políticas del país se modifiquen para el bien de la sociedad. Nosotros no solaparemos a nadie.

En el caso de la CNTE, la visión es similar.
—Los conflictos no se solucionan ni con decretos ni con tomas de vías. Debemos dialogar mucho con los compañeros, para que todos lleguemos a comprender que debemos poner de nuestra parte para resolver los nudos de conflicto en Michoacán. No podemos exigir al gobierno que nos resuelva; todos debemos contribuir desde nuestra posición.

Justicia, no paternalismo

¿Cuál es el camino para modernizar Michoacán, sin dejar de lado a todos los sectores o individuos que continúan viviendo bajo formas comunitarias o ancestrales?

—Morena aspira a que México se convierta en una potencia económica mundial. Pero es necesario hacerlo sin dejar de lado la justicia social. No hay progreso si hay pobreza. Por eso, entre estas prioridades está atender a los pobres. Y por eso el pilar que sostiene el proyecto de Andrés Manuel son los programas de bienestar.

Andrés está dando a la gente algo que es primordial: un apoyo económico concreto a su tarjeta bancaria. Para nosotros —aclara tajante— se trata de un acto de justicia histórico, y no paternalismo, como muchos indican. Queremos que los ciudadanos mexicanos se desarrollen con dignidad, cualesquiera que sean sus circunstancias. Queremos un apoyo digno a la tercera edad, a los estudiantes, a los discapacitados… Queremos permitir a todos desarrollarse bien. Y decir que eso es paternalismo es superficial, porque la distribución justa de la riqueza permite, además, detonar la economía.

La corrupción es el problema más comentado según todas las encuestas a nivel nacional. Concordantemente, cada cierto tiempo Yeyo vuelve sobre él.
—La corrupción es de los mayores vicios del México actual. Es la causa directa que frena el desarrollo, que espanta a los empresarios… Debemos buscar la manera de abrir nuevos caminos.

Los principios

En la declaración de principios de Morena dice que “el cambio verdadero del país comienza por cambiar la forma tradicional de intervenir en los asuntos públicos”. ¿Cuál es la propuesta para cambiar esa forma tradicional?

—Es un tema extremadamente complejo. ¿Tú qué harías? Puedo decir que lo enfrentaremos en todos los espacios que Morena ocupa en el país, pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Buscar los mecanismos para construir una nueva forma de hacer política siempre será difícil.

Sin embargo —aclara—, hay maneras. Por ejemplo: somos muy rigurosos con el respeto a nuestros principios y valores. No robar, no mentir, no traicionar, son banderas que todo funcionario de nuestro proyecto deberá respetar a capa y espada. Nuestra Comisión de Buen Gobierno es un ejemplo.

Pero esa intención, asegura, no impide el realismo político.
Sabemos que debemos buscar apoyo para generar mayorías, porque de otra forma nadie querrá hacer las cosas que proponemos. Para muchos, lo que Morena propone es una locura…

¿Cuáles son los peligros internos de Morena?

—Tenemos muchos. Para mí, el fundamental es la posibilidad de que, ahora que somos poder, resultemos más de lo mismo… sería lamentable para el país. Segundo, que no tengamos la inteligencia de entender el momento histórico: si no hacemos bien los cambios que debemos hacer, nos lo van a cuestionar nuestros hijos. Y un tercer gran riesgo es que los compañeros no entiendan que en este momento deben comportarse como héroes, y no como villanos. Ya no somos oposición, ya somos gobierno, y pelearnos entre nosotros es lo más estúpido que podemos hacer.

No todos los de Morena quieren estos cambios —se explaya sobre este último punto—. En ocasiones nos cuesta convencer a los propios militantes del partido. Hemos detectado a compañeros que actúan en contra de nuestros principios, los cuales pasan a las comisiones correspondientes…

Finalmente, identifica un cuarto riesgo, ante el cual, de manera inédita, anuncia una medida radical.

—Otro es que lleguen fuerzas externas a Morena, aprovechando que es el barco que va hasta adelante, y que, cual piratas, lo tomen. En América Latina abundan quienes entran en la política para hacerse ricos. Y en México no estamos exentos de ese riesgo… por eso vamos a cerrar el partido.

El objetivo, que va en contra de cualquier operación política tradicional, apunta justamente a evitar la llegada de cuadros indeseables.

De aquí a 2021 ya no tendremos afiliaciones. A cambio de eso, sí tendremos una política de alianzas efectiva y abierta porque entendemos que para cambiar el país no bastamos nosotros. Necesitamos más manos. No nos cerramos, incluso, a establecer alianzas con candidatos que no sean de Morena.

¿México está preparado para que AMLO logre finalizar su gobierno?

—Es difícil contestar de manera contundente —responde, pensativo—. La manera en que salió Dilma Rousseff en Brasil es un ejemplo de las cosas con las que tendremos que lidiar. Sin embargo, no veo en México las mismas condiciones. Lo digo por dos razones: primero, que el triunfo de Andrés se ha incrementado, ya que hoy tiene más adherentes que hace algunos meses. Segundo, que no hay oposición, o que la poca que hay no tiene manera de reaccionar. El discurso que enarbolan, el de la economía capitalista, no da más.

Mientras ellos se rearman les estamos ganando el país —celebra—. Hemos hecho varias reformas, y seguiremos haciéndolas. El apoyo a Andrés subirá aún más.

En 2017 Noam Chomsky criticó a los gobiernos de izquierda en América Latina por no lograr construir una política viable en el tiempo. ¿En qué ha fallado la izquierda en el continente?

—Ese tema es interesante. Creo que, más que el aspecto económico, el tema tiene que ver con que ciertos regímenes anularon las garantías individuales. Ese modelo izquierdista es, por antonomasia, Cuba. Creo que si algún problema tuvo Cuba fue precisamente por reducir las garantías individuales de sus ciudadanos. Ese siempre será un factor de descontento.

Desde el punto de vista económico—añade— son demasiados los factores a analizar. Pero se debe tener en cuenta que tras un lastre de décadas, es muy poco lo que cualquier gobierno de izquierda podría hacer en seis años, en cualquier país.

Dejando atrás el discurso radical, asegura que el nuevo modelo requiere de la colaboración y no del enfrentamiento.

—La izquierda ya no puede ser igual que la de Marx, la de Engels, la de Lenin… La izquierda debe entender que el capitalismo también tiene algo que decir respecto de la solución a la pobreza en el mundo actual. Ni siquiera me atrevería a decir que López Obrador es un gobierno de izquierda: si tú ves la configuración de Morena, hay muchos actores que vienen de otros sectores. Alfonso Romo, como jefe de Gabinete; Tatiana Clouthier, como coordinadora de campaña… Morena es un crisol de voluntades, que es justo lo que se debe hacer en un mundo tan complejo. Y ese es, sin duda, un acierto de Andrés.

Respecto del futuro, el brazo del Presidente en la realidad local es optimista:

—Tengo un sueño, y es que los políticos entren para servir y no para servirse. Poco a poco lo vamos logrando. En cualquier lugar en el que seamos mayoría, transformaremos las cosas para construir un país mejor. En Morena —sentencia— vamos en serio.

CA